La vuelta al yugo después
de dos hermosas semanas de vacaciones nos obligan a ponernos al día
en los temas que dan vuelta por los medios. Uno de ellos es insoslayable,
no sólo por lo trágico de su desenlace, sino por los
cuestionamientos a todo el sistema judicial y penitenciario de la
provincia de Buenos Aires. De ese tema estaba leyendo en el diario
cuando entraron a La Giralda las chicas.
-¿Hola Juancho?-
dijo Patricia mientras se acomodaba en una silla.
-¿Qué tal?
¿Cómo pasaste las vacaciones?- preguntó Juani.
-La verdad que este año
logré desenchufarme y descansar las dos semanas- respondí.
-Yo también, me
fui unos días a la costa y la pasé bien- agregó
Patricia.
-Bueno, pero la realidad
nos trae otra vez al ruedo- dijo Juanita jocosa.
-Si, yo estaba ahora mismo
leyendo un poco los diarios para ponerme al día y esa masacre
de Campana te juro que me ha conmovido hasta el tuétano- dije
sintetizando.
-¿Vieron?, es realmente
terrible, porque yo puedo entender la vendetta contra los padres,
pero haber matado a dos inocentes angelitos es algo monstruoso- dijo
Patricia.
-Y lo peor es que es un
crimen que pudo haber sido evitado si las instituciones funcionaran
como corresponde
- señaló Juanita.
-Yo creo que todo el sistema
penitenciario-judicial está teñido de sospechas de corrupción,
porque cuando se instaló el sistema de tobilleras seguramente
se pensó para aquellos casos en los que la cárcel no
se justifica. Pero luego de 10 años ahora nos venimos a enterar
que de los 300 presos que estaban con "prisión morigerada"
en su casa con la bendita tobillera había 16 violadores. Si
justamente hay un delito que tiene alto grado de reincidencia es la
violación, y si el que tiene que controlar mira hacia otro
lado, el resultado es cantado- reflexioné.
-Parece que el principal
sospechoso de esta masacre a toda la familia había sido condenado
a 25 años de prisión por robo y violación. A
ese tipo le tenés que poner un sello en la frente que diga:
PELIGROSO. Entonces después el juez de garantías que
le dio la prisión domiciliaria no puede decir que ignoraba
los antecedentes del tipo. Creo que decir que se apegó al cumplimiento
de la ley es minimizar su responsabilidad- comentó Patricia.
-Si, pero además
este tipo había amenazado a esa familia- agregué.
-Cuando vas a denunciar
amenazas no te dan bolilla, poco menos que te dicen: "venga con
el cadáver"- dijo Juanita.
-Yo me acuerdo del caso
de una mujer en Mar del Plata, que había hecho varias denuncias
porque su ex marido la amenazaba con matarle a los dos hijos, y nadie
la escuchó. Un día el tipo mató a los dos chicos
y entonces la justicia se desgarra las vestiduras
- rememoré.
-La víctima no
es protegida por el sistema, y después piden que la gente atestigüe-
señaló Patricia.
-Pero en este caso, que
todavía no está del todo esclarecido, hubo errores garrafales,
porque cuando la policía fue a la casa donde estaban secuestrados
los cuatro integrantes de la familia tocó el timbre y preguntó
si pasaba algo, y como les dijeron que no pasaba nada se fueron. Esa
no es manera de investigar un ilícito. Si a eso le sumás
que el coche de las víctimas estaba parado en la puerta, que
al tipo que tenía que estar "preso" en su casa hacía
como 20 días que nadie lo controlaba, porque el sujeto no había
pagado la cuenta telefónica, todo hace pensar que alguien miró
para otro lado- reseñé.
-¿Pero en qué
cabeza cabe que el control de la tobillera dependa de que el propio
controlado pague la cuenta del teléfono? - preguntó
Patricia.
-Es que en el primer minuto
en que el tipo se desconecta del circuito de control tiene que caerle
un patrullero a ver qué pasa- dijo Juanita.
-Creo que hay que empezar
por el principio. Un tipo de esa peligrosidad, con una condena de
25 años, de la que sólo cumplió efectivamente
menos de la mitad, y que reincidió otras dos veces no puede
ser merecedor de una morigeración de la prisión, porque
no es un individuo confiable- reflexioné.
-En realidad dicen que
el procedimiento está previsto para mujeres embarazadas, enfermos
terminales y casos en los que realmente se puede confiar, pero el
paso de los años y vaya a saber que otros motivos lo llevaron
al juez a darle ese beneficio- acotó con sorna y gestos muy
elocuentes Patricia.
-Ahora fueron a controlar
a todos los que la tienen y se encontraron con uno que estaba robando.
Creo que el pedido de juicio político para el juez es minimizar
las cosas, creo que hay que revisar todo el sistema y quiénes
son los que lo controlan- pensé en voz alta.