Salí
del Colegio y un ventarrón que corría por Corrientes
me heló, de modo que antes de seguir la rutina me metí
en La Giralda para abrigarme por dentro con un chocolate con churros.
Se lo pedí a Antolín y me aprestaba a leer el diario
cuando entraron con el mismo objetivo Patricia y Juanita.
-¡Hola chicas!- dije invitándolas a compartir mi mesa.
-¡Hola Juancho!- dijo Patricia mientras se desenponchaba.
-¿Qué tal?- preguntó Juanita acomodándose
frente a mí.
-En la lucha, como siempre- respondí.
-¿Ustedes escucharon que en la justicia de la Ciudad de Buenos
se haya suspendido la feria judicial de invierno?- preguntó
Juanita.
-Si, yo lo escuché por radio y me preocupé porque ya
tenía planes para irme afuera en la feria- respondí.
-Yo también escuché por radio pero la noticia era tan
confusa que me propuse averiguar la verdad- dijo Patricia.
-¿Y qué averiguaste?- preguntó Juanita.
-Mirá, me metí en la página del Consejo de la
Magistratura y encontré la Resolución Nº 383 que
estableció a fines de mayo la feria judicial para la justicia
de la ciudad, excepto el Superior Tribunal de Justicia, entre el 28
de julio al 8 de agosto, coincidiendo con la justicia nacional y la
de la provincia de Buenos Aires- respondió Patricia.
-¿Y entonces de qué hablaba la noticia que dieron por
la radio?- pregunté desconcertado.
-Me imagino que recibieron una gacetilla del Ministerio Público
Fiscal que decidió suspender la feria judicial de invierno
y el que redactó la noticia no tenía muy clara la diferencia
entre poder judicial y ministerio público y la mandó
como le pareció-coligió Patricia.
-¿Entonces puedo planear mis vacaciones tranquilo para esa
fecha sin que me corran ningún traslado?-pregunté retóricamente.
-Yo te diría que sí, porque no suspender términos
en todas las jurisdicciones al mismo tiempo sería una locura-
reflexionó Juanita.
-Pero mirá que alguna vez alguien propuso dejar sin efecto
no solo la feria de julio sino también la de enero- dije.
-Si, me acuerdo y también me acuerdo que se armó un
revuelo padre. Los que apoyan esa medida son los grandes estudios
que se pueden ir tranquilos a Europa y dejan trabajando a los abogaditos.
Pero nosotros que si no estamos en el Estudio no nos enteramos de
que llegó una cédula corriendo traslado y nos comemos
el término, con la consabida responsabilidad profesional- expresó
Juanita.
-Tal vez la única solución podría ser que los
juzgados sigan trabajando de puertas adentro, pero suspendiendo los
términos para abogados y partes- esbozó Patricia.
-Pero el problema es que a los empleados le tenés que dar las
vacaciones igual y se convertiría en una anarquía eterna.
Esta es una actividad en la que la máquina debe parar para
todos al mismo tiempo- concluí.
-Desde ya que no hay manera de eliminar la feria judicial, porque
los primeros perjudicados seríamos los abogados "artesanales",
al menos hasta que no se implanten las notificaciones por e-mail-
dijo Juanita.
-¿Notificaciones por e-mail?- exclamó Patricia.
-Si, está dentro de los planes de avance tecnológico
de la Corte Suprema y el Consejo de la Magistratura- aclaró
Juanita.
-Pero aún así, si trabajás sólo se te
complica la vida. ¿Te imaginás en Saint Tropez, en Ibiza
o en Calamuchita contestando un traslado?- dije con tono irónico.
-No, claro. Si te vas de vacaciones es para desenchufarte de la rutina
y no para estar pendiente de una notificación- dijo Juanita.
Terminé mi chocolate y decidí seguir la recorrida diaria,
gozando por anticipado que dentro de un mes estaré en el "dolce
far niente".