Esta primavera prolongada
más allá de lo esperable nos permite disfrutar de la
caricia del sol con una temperatura agradable. Salí del Colegio
y entré en la Giralda buscando a las chicas. Este mes decidimos
mudarnos de lugar y aquí disfrutamos de excelente atención,
buenos precios y más espacio. Allí nomás estaban
las chicas, que no bien me vieron me hicieron señas de la silla
que me habían reservado en una mesa grande.
-¿Qué tal?-
dije mientras me acomodaba.
-¿Cómo estás
Juancho?- me preguntó Juanita a modo de saludo.
-¿Recién
llegás al centro?- preguntó Patricia.
-No, vine esta mañana
temprano a la cámara civil para ver un bendito expediente que
ya me tiene estufado- respondí.
-¿Y por qué
te tiene estufado?- preguntó Juanita con su habitual curiosidad.
-Mira, es un accidentes
de tránsito que inicié hace muuuuucho tiempo. De un
mismo accidente, el choque entre una moto y un auto, surgieron tres
expedientes, que por obvias razones tramitaron en el mismo juzgado-
sinteticé.
-¿Cómo tres?,
no entiendo- preguntó Patricia.
-Mi cliente es el conductor
de la motocicleta, le iniciamos juicio por daños y perjuicios
al dueño del automóvil y citamos en garantía
a la aseguradora. Pero a su vez, en la moto, junto con mi cliente
viajaba la que en ese momento era su novia, y que sufrió lesiones.
Después del accidente se pelearon y ella le inició juicio
al dueño del auto por sus propios daños con otros abogados
y el dueño del auto le inició juicio a mi cliente atribuyéndole
la responsabilidad en el accidente por los daños de su vehículo
con otra abogada. En el juicio de mi cliente y de la novia la aseguradora
asumió la representación procesal del dueño del
auto, pero en el juicio que él le inició a mi cliente
tiene otra abogada, otro domicilio constituido, por lo cual la cosa
se complica. No obstante tramitamos la prueba en forma conjunta y
muy trabajosamente llegamos a la sentencia- relaté.
-¿Y?- preguntó
Juanita ansiosa.
-La sentencia de primera
instancia, que fue una sola para los tres expedientes, le atribuyó
la exclusiva responsabilidad del accidente al dueño del auto
y lo condenó a pagar los daños de ambos litigantes.
Apelamos todos, el abogado de la aseguradora, los abogados de la ex
novia de mi cliente, la abogada que demandó a mi cliente y
nosotros, y tras mucho laburo conseguí que se eleve a Cámara.
Cuando llegó a Cámara expresamos agravios espontáneamente
tres de las cuatro partes y la que no hizo nada es la abogada que
patrocina al tipo en el juicio que él inició- empecé
a esclarecer el meollo de la cuestión.
-¿Nadie notificó?-
preguntó Patricia con cierta lógica.
-No, porque cuando yo
llegué a ver el expediente ya habían expresado agravios
la aseguradora y los abogados de la ex novia de mi cliente. Yo ya
tenía hecho el escrito así que también lo dejé,
pero ahora me encuentro con que la actora en el juicio que le inició
a mi cliente no presentó la expresión de agravios ni
notificó. Ella es la que apeló en ese expediente, es
la que tiene interés en revertir la sentencia, yo en ese juicio
no apelé, porque lo gané, pero me traba la resolución
de la Cámara en el que yo apelé- clarifiqué.
-¿Y qué
vas a hacer?- indagó Juanita.
-Tengo dos caminos, uno
es dejar pasar el tiempo y plantear la caducidad del recurso y el
otro es notificarla y avanti, pero me jode allanarle el camino, porque
en realidad a mi me convendría que le declararan desierto el
recurso y que quede firme el tema de la responsabilidad, porque yo
sólo apelé por los montos de la indemnización,
y si bien el abogado de la aseguradora intenta revertir la responsabilidad,
con lo que de rebote defiende la posición de su representado
también en mi expediente, no aporta nada con respecto a los
daños a su vehículo que el actor reclamaba en el juicio
que le hizo a mi cliente- terminé de explicar.
-Y, pero para que se le
caiga ese recurso tenés que dejar pasar mucho tiempo y mientras
tanto tenés parados los otros expedientes- razonó Juanita.
-Si, creo que lo que te
conviene es notificarla y seguir para adelante- aconsejó Patricia.
-Creo que ustedes tienen
razón, a pesar de que los Códigos comentados digan que
la carga de la notificación pesa sobre quien tiene interés
en que se resuelva el recurso, razones de celeridad procesal me hacen
asumir la carga de esa notificación a pesar de ser demandado
y haber ganado el juicio- reflexioné en voz alta.
Pagué la cuenta,
les di un beso a las chicas y me fui rumbo al estudio para hacer la
cédula de notificación.