A partir de la primera
empresa familiar del mundo, integrada por Adán, Eva y sus hijos,
no ha cambiado mucho el esquema fundamental.
Una empresa familiar,
por ejemplo una Pyme, se forma tanto en el medio urbano como en el
rural, a partir del grupo familiar básico: padre, madre y a
medida que crecen, los hijos. Y las nueras y los nietos y...
Este es uno de los más
graves problemas que debe afrontar toda empresa familiar, cuando la
familia crece más rápido que la empresa y no hay cómo
ubicar en forma que resulte rentable para la misma, a los miembros
de la familia que quieren sumarse al emprendimiento.
Habitualmente concebidas
para proporcionar sustento al núcleo familiar primario, pronto
se ven desbordadas por la incorporación voluntaria o forzosa
de los miembros que se suman al grupo y a quienes es casi imperativo
incorporar en la estructura organizacional a veces improvisada o inexistente.
Ahí está el talón de Aquiles del emprendimiento:
pretender que el Arca aloje más miembros de lo que su capacidad
permite, miembros bien intencionados , pero a veces carentes de la
necesaria preparación para continuar fielmente los propósitos
del fundador y a la vez , afrontar los desafíos que la globalización
y el progreso tecnológico imponen.
¿Cómo conciliar
la cantidad con la calidad? ¿Cómo continuar con el emprendimiento
a medida que los años pesan sobre los fundadores, que se resisten
a aceptar los cambios, aferrándose a los viejos esquemas que
en su momento fueron productivos pero que ya no lo son?
¿Cómo salvar
la empresa y lograr que sus integrantes más jóvenes
se capaciten adecuadamente para cumplir su misión dentro de
la empresa y si es necesario, pasen un tiempo trabajando para terceros
a fin de enriquecer sus conocimientos allende la empresa familiar
y volver a la misma, o no, pero llevando consigo la llama sagrada
de la empresa familiar y su necesidad de supervivencia en un mundo
cada vez más necesitado de la existencia de pequeños
emprendimientos que salven del hambre y la desocupación a millones
de seres humanos.
Tengamos presente que
según informa la revista "Trabajo" de agosto de 2007,
editada por la OIT, en el mundo hay 132 millones de niños de
entre 5 y 14 años, trabajando en la agricultura, sometidos
a riesgos constantes por las mega jornadas que deben cumplir manejando
herramientas para el cultivo diseñados para adultos y por supuestos,
excluidos de toda posibilidad de escolarización, lo que cierra
el círculo vicioso de la miseria y la desocupación a
futuro.
Impulsar el nacimiento
y desarrollo de las empresas familiares, significa poner en manos
de muchos los instrumentos de su liberación y una fuente de
riqueza y de puestos de trabajo abundante. Eso si, es indispensable
adelantarse a los conflictos que la diferencia generacional va a producir
dentro de la empresa, para evitar su desmembramiento. Esto es posible
redactando una constitución o protocolo de empresa, qué
es básicamente un reglamento interno, enriquecido con la historia
de la empresa, contando el papel que desarrollaron desde el principio
los fundadores, valorando sus esfuerzos y previendo métodos
para solucionar internamente los conflictos que inevitablemente han
de presentarse.
Aquí llega el momento
en que la empresa debe apoyarse en un equipo pluridisciplinario, integrado
por licenciados en administración, abogados, contadores y a
veces psicólogos. También puede preverse el movimiento
accionario, una vez que la empresa ha llegado a emitir acciones, mediante
los pactos de sindicación de acciones. La creación de
un consejo de familia que colabore con el consejo de administración,
es un elemento importante para favorecer el crecimiento de la empresa,
a fin de unificar lenguaje y proyectos, venciendo resistencias y ubicando
a cada uno en el lugar más adecuado a sus capacidades. Aceptar
el cambio generacional de liderazgo en una empresa familiar es conflictivo
y muchas veces suscita en los posibles candidatos la tentación
de correr a esconderse o bien a tomar por asalto las estructuras.
Dice Ernesto Pozza, destacado
especialista español en la materia:
"Los negocios familiares hacen frente a retos considerables,
pero a menudo poseen ventajas únicas en el manejo de las relaciones
con el cliente, la calidad del producto y el servicio, el cuidado
y dedicación del empleado y el capital de la empresa. Muchos
de los activos que diferencian un negocio propiedad de una familia
de otras formas de empresa, gira en torno de la relación entre
la familia y su negocio, sobre todo en la orientación que los
miembros de la familia ejercen como administradores accionistas"1
Es indispensable tomar
conciencia de la importancia de la empresa familiar en nuestro país
y en el mundo entero, como un arma eficaz en la lucha contra la pobreza,
como un centro de creación de puestos de trabajo y además
como una forma de enriquecer al país mismo. Para ello es necesario
crear elementos adecuados que favorezcan su supervivencia, como la
constitución o protocolo más arriba mencionados, que
pueden concretarse en instrumentos privados firmados por el consejo
de familia o ser elevados a instrumento público, integrando
el estatuto societario, siempre teniendo en cuenta que no podemos
correr el riesgo de confundir familia con familiaridad, a la hora
de tomar decisiones en la empresa.
1. Pozza, Ernesto J. EMPRESAS FAMILIARES International
Thompson Editores - México 2005