Lentamente la city
judicial va retomando su ritmo de trabajo, con tostados caribe en
muchos de los abogados que circulan entre las mesas de entrada. En
esas observaciones estaba mientras cruzaba las dos manzanas de Plaza
Lavalle que separan la llegada de las Combis de la Mutual de la Cámara
Civil.
Antes de seguir con la
rutina decidí tomarme un cafecito reparador en Ulpiano. Entré,
le pedí a Beto un cortado y me mandé para el salón
VIP, seguro de reencontrarme con las chicas, que efectivamente, allí
estaban, en su habitual recreo.
-Hola- dije mientras me
sentaba a la mesa.
-¿Qué tal
Juancho?- me saludó con una amplia sonrisa Juanita.
-¡Hola Juancho!-
exclamó Patricia.
-¿Cómo pasaron
las vacaciones?- pregunté.
-Yo tranqui, en Mar del
Plata, como casi todos los años- respondió Juani.
-Yo me fui a Brasil unos
días- contó Patricia.
-Yo estuve en la Patagonia,
visitando alguna familia y recorriendo esa maravillosa zona. Estando
en Bariloche nevó- conté.
-¡Qué maravilla!
Qué regalo para los turistas- exclamó Patricia.
-Si, no sabés lo
que era la cara de los brasileños, porque jamás soñaron
con ver nieve en verano- respondí.
-¿A que otros lugares
fuiste?- preguntó curiosa Juani.
-Fui a pasar el fin de
año a Neuquén, donde tengo algunos parientes y después
me fui por San Martín de los Andes, Villa La Angostura, Villa
Traful y Bariloche. Realmente es un circuito alucinante, con unos
paisajes bellísimos y una gente divina- sinteticé.
-¡Qué linda
ciudad es Neuquén!- comentó Patricia.
-Si, pero la encontré
en ebullición por la sentencia que condenó a 4 años
a un ex comisario por abuso deshonesto- sinteticé.
-¿Cómo fue
el caso?- preguntó Patricia.
-¿Es el caso de
un tipo que violó y embarazó a un nena de 12 años?-
preguntó Juanita que estaba en tema.
-Si, y lo peor es que
como tiene 73 años le dieron arresto domiciliario y vive al
lado de la casa de la víctima- relaté advirtiendo los
ojos de asombro de Patricia.
-Pero
¿Cómo
que la embarazó y lo condenaron por abuso deshonesto?- preguntó
incrédula Patricia.
-Aunque no lo creas, el
tribunal que lo juzgó consideró no probada la penetración
y entonces rechazó el cargo de violación y lo condenó
sólo por abuso deshonesto- concluí.
-¿Pero si la dejó
embarazada, eso no es prueba de la violación?- preguntó
Patricia atónita.
-Eso es un disparate-
dijo Juanita indignada.
-Es lo que dice la gente
en Neuquén. Y lo peor de todo es que los fiscales no apelaron
el fallo, de manera que quedó firme- expliqué.
-¿Y la gente no
los acogotó?- preguntó Patricia.
-Estos días hicieron
una marcha pidiendo la revisión del fallo, el juicio político
a los jueces y los fiscales y que saquen al tipo de la casa, porque
la nena está aterrorizada. Esto ocurrió hace un par
de años, así que la nena ya tiene el bebe y se lo tiene
que bancar cerca- aclaré.
-Pero si hay un bebe es
porque hubo penetración, se da por sobreentendido- exclamó
Juanita.
-Si, es más o menos
lo mismo que decir que un tipo a bordo de un automóvil a ciento
cincuenta kilómetros por hora te atropella y tengas que probar
que puso el auto en marcha. Decir que no hubo penetración porque
no está probada, cuando hay un ADN que prueba que el bebe es
de él, es poco menos que consagrar la impunidad de los violadores.
Además no ponderaron que la víctima era una menor de
doce años y el tipo tenía más de setenta- reflexioné
también con indignación.
-¿Yo no sé
qué tienen algunos jueces en la cabeza cuando dictan sentencia,
por qué no aplican el sentido común, que paradójicamente
es el menos común de los sentidos, y se dejan llevar por teorizaciones
que culminan en el absurdo?- preguntó Juanita en una pregunta
que no esperaba respuesta.
Pagué a Beto y
me fui a seguir mi rutina del día.