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El otoño arrancó
con todo, lluvias, inundaciones y una semana sin sol. Y abril arranca
con un laaargo feriado que fue del 30 de marzo al 9 de abril, donde
el país virtualmente se paró con dos días bancarios
en 8. En esas cavilaciones andaba mientras cruzaba Plaza Lavalle en
busca del reparador cafecito matinal. Entré en Ulpiano, le pedí
a Beto un cortado y me fui para el VIP buscando compañía
para el recreo. Allí estaban las chicas tan entretenidas en su
charla que las tuve que interrumpir.
-¡Hola chicas!- dije mientras me sentaba frente a Patricia.
-¡Hola Juancho!- respondieron las chicas a modo de coro escolar.
-¿En qué andás?- preguntó Patricia curiosa.
-Vengo de Comodoro Py, donde el avispero está muy revuelto. Fui
a ver un expediente que tengo en Instrucción y en los corrillos
se sentían rumores de todo tenor- relaté.
-¿Rumores de qué?- volvió a preguntar Patricia.
-Por lo de la Cámara de Casación, imagino- dijo Juanita
siempre tan en tema.
-Bingo, acertaste. ¿Viste que después de la embestida
contra Bisordi que hizo el Presi el 24 de marzo, Bisordi salió
a responder por los medios?- sinteticé.
-S', el otro día lo ví en un programa de tele donde estaba
también Diana Conti y lo hizo puré, le dijo de todo menos
que era lindo- contó Juani.
-Sí bien yo no estoy de acuerdo con que el Ejecutivo se meta
con los otros poderes, cuando le apunta los cañones a Bisordi
algo de razón tiene. ¿O es la primera vez que lo acusan
por sus bravuconadas nazi-fascistas?- pregunté afirmando.
-Si, hace rato que sus manifestaciones en temas de derechos humanos
son lo más parecido al proceso que te puedas imaginar, y entonces,
a la hora de avanzar en el procesamiento a los milicos coloca el freno
de mano- dijo Patricia.
-Cuando instruyó como Secretario letrado de la Corte la causa
de la Embajada de Israel también mostró su tendencia,
y cuando le tocó decidir sobre la causa de los skingers también.
No es nada nuevo- puntualizó Juanita.
-Mirá, yo tengo una amiga que lo odia. Hace muchos años,
en plena dictadura, cuando él era Secretario del juzgado federal,
el que era juez, Norberto Giletta, clausuró el estudio y detuvo
a un abogado. Resulta que un cliente lo había denunciado "porque
se había robado un expediente" y sin ninguna otra prueba
que los dichos del cliente actuaron. A mi amiga, que era la ex mujer
del abogado, la llamaron por teléfono a su casa y le dijeron
que fuera inmediatamente porque sino le mandaban el patrullero a buscarla.
La pobre fue más rápido que un bombero, asustada porque
no entendía nada, dejó los dos chicos solos con tal de
que no la llevaran con el patrullero. La hicieron ir al Estudio que
en ese momento estaban allanando y Bisordi se encerró con ella
en uno de los despachos y la "apretó" para que tirara
merde contra su ex marido- relaté.
-¿Pero cómo iba a declarar contra el ex marido si la ley
lo prohibe?- exclamó Juanita indignada.
-Si, era obvio que el testimonio estaba invalidado ab-initio, por las
generales de la ley- respondí.
-¿Y le tomaron declaración en el expediente?- preguntó
atónita Patricia.
-Si, la hicieron ir al tribunal y le tomaron una declaración
testimonial, que está en el expediente- respondí.
-¿Y en qué terminó todo?- preguntó Juanita.
-En nada, porque nunca pudieron probar que el expediente, que se había
perdido en el juzgado junto con otros seis, hubiera sido robado por
el abogado. En principio, luego de tenerlo al colega seis días
detenido e incomunicado el juzgado federal se tuvo que declarar incompetente,
pasarlo a instrucción y todo terminó en la nada- respondí.
-S', en la nada, pero quién le quita al tipo todo lo que pasó-
dijo Patricia solidaria con el colega.
-A mi amiga lo que le quedó es el recuerdo amargo de Bisordi
apretándola. Cuenta que mientras la interrogaba en el Estudio
le decía: "Aquí hay droga, hay falsificación
de sellos, de sentencias, hay delitos graves" prejuzgando, como
para apurarla. Ella atónita le dijo que si bien estaba separada,
con los trámites de divorcio ya iniciados, no podía creer
en eso, que ella lo conocía muy bien y que eso era imposible.
Dice que el tipo le preguntaba si le había hecho regalos caros
a sus hijos en los últimos tiempos y si ella conocía las
actividades ilícitas. Porque además le dejaba entrever
que ella también estaba implicada, porque figuraba en algunos
poderes de juicios que su ex llevaba. Entonces le decía que ella
iba a quedar detenida también. Cuando ella le dijo que había
dejado los chicos con un vecino llamó a un empleado para que
Minoridad se hiciera cargo de los menores- conté.
-¡Pero eso más que un interrogatorio judicial parece un
apriete policial!- dijo Juanita con indignación.
-S', claro. Fijate que si ella hubiera estado imputada no le podían
tomar declaración indagatoria sin la asistencia de un defensor,
pero lo que sin dudas el tipo quería era apretarla, para que
asustada, hundiera a su ex marido- concluí.
-Eso era el proceso- dijo Patricia indignada.
-Pero, tarde o temprano, a cada chancho le llega su San Martín,
y a Bisordi se le está acercando el suyo- señalé.
-Imagino que tu amiga debe estar muy contenta- dijo Juanita.
-Creo que sí, porque aunque pasaron veinticinco años una
situación como esa te marca, y como dice el proverbio: la vengaza
es un plato que se come frío- culminé, mientras pagaba
la cuenta y salía en pos de mi próximo destino.
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