por el Dr. Juancho No
Febrero
es el peor mes del año para yirar por tribunales, porque el
relax de enero se pasa en los tres primeros días, y el calor
pone fastidioso a todo el mundo. En esas cavilaciones estaba cuando
descendí de la combi que me traía de San Martín
en Viamonte y Uruguay. Crucé la plaza con una leve brisita
y la sombra de los árboles, rumbo a Ulpiano, buscando un recreo
con aire acondicionado para poder desayunar y leer el diario.
Entré,
le pedí a Beto un café con leche y dos medialunas y
me aprestaba a abrir el diario cuando llegaron Patricia y Juanita.
-¡Hola Juancho!- dijo Patricia asombrada de verme tan temprano.
-¿Qué hacés a esta hora?- indagó Juanita
asombrada.
-Hoy madrugué. A las siete y media estaba en San Martín
para ver una sucesión que inicié antes de la feria-
sinteticé.
-¿Y ya encontraste el primer despacho?- preguntó Patricia
con cierta lógica.
-No, porque previamente debe diligenciarse el oficio al Registro de
Juicios Universales- respondí trasuntando mi amargura.
-¿Pero no lo dejaste al iniciarlo?- preguntó Juanita.
-Si, cuando inicié dejé adentro del sobre en Receptoría
toda la documentación y el Oficio al Registro de Juicios Universales-
respondí.
-¿Y entonces?- dijo Patricia apurándome.
-Pasa que cuando vos presentás el sobre solo con el escrito
de inicio y la ficha afuera no sabés en qué juzgado
te van a sortear el expediente. Si lo supieras sería porque
tenés la bola de cristal o tenés algún "arreglo"
en el sorteo, y no es mi caso. Cuando te devuelven la ficha con el
juzgado en el que recae el expediente el sobre ya se fue, así
que no tenés posibilidades de completar el Oficio con la radicación
del expediente- relaté.
-Pero eso es una pavada, porque el empleado que despacha debiera completar
la radicación y diligenciar el oficio- concluyó Juanita.
-Eso es lo que me pasó en otras oportunidades, pero esta vez
cuando le pregunté al empleado de mesa de entradas porque eso
no había ocurrido me contestó muy suelto de cuerpo:
"Nosotros no tenemos ni tiempo ni empleados para completar esa
planilla", a lo que le respondí con ironía: "Si
yo tuviera la bola de cristal y hubiera podido adivinar la radicación
del expediente..." y me fui camino a completar el formulario
pensando en la diferencia entre un juzgado que presta servicio de
justicia al abogado y los justiciables y el que cumple una mera función
burocrática para cobrar el sueldo a fin de mes-reflexioné
amargamente.
-Es que en realidad ese no es un trabajo que le lleve tiempo, porque
en el mismo tiempo que hizo el despacho "previamente" podría
haber puesto el número de juzgado en la planilla y darle curso-
agregó Patricia.
-Creo que este tipo de pequeños problemitas que te amargan
la vida ya debieran haber sido compatibilizados hace mucho tiempo.
O bien que esperes a que te sorteen el juzgado para llevar el Oficio
completito, o bien que el Juzgado rellene el formulario. Pero establecer
un sistema tan tramposo como qué me ocurrirá si cae
en tal o cual juzgado- dije.
-Ese es el bendito código no escrito de cada juzgado, por el
cuál si venís de la loma de los kinotos nunca sabés
cuál va a ser el procedimiento en tal o cual dependencia. Yo
recuerdo que en una época para sacar un expediente de paralizado,
en un mismo juzgado comercial existían dos procedimientos para
hacerlo. Si te tocaba en una secretaría bastaba con que escribieras
los autos en un cuaderno, mientras en la otra había que presentar
un escrito- reflexionó Juanita.
-Por suerte ahora hay toda una corriente renovadora en la justicia
que cada vez más está pensando en el justiciable y en
brindar servicio a los profesionales. ¿Vieron cuántos
juzgados están certificando normas ISO?
- dijo Patricia.
-Si, por suerte hay una camada de jueces nuevos que aportan su granito
de arena para mejorar la atención. El otro día visité
la página del juzgado de instrucción N° 28 y me
encontré con que bajo el título "No queremos verlo
mas
haciendo colas innecesarias" te ofrece la posibilidad
de hacer consultas por via de e-mail y una cantidad de servicios más.
Eso es pensar en el servicio a la gente y hacen falta muchos como
este juez- dije ejemplificadoramente.
-¿Che, cómo se llama ese fenómeno?- inquirió
sorprendida Juanita.
-Es el Dr. Domingo Altieri, y la página es
www.jinstruccion28.gov.ar,
allí te reseña todos los servicios que te ofrece el
juzgado. Vale la pena visitarla- respondí.
-Necesitamos muchos Altieri para que la justicia se ponga de pie y
comience a darle respuestas a la gente- sentenció Juanita.
-Creo que la diferencia la hace haber o no haber ejercido la profesión,
porque aquellos NYC que nunca salieron de atrás del mostrador
no tienen la menor idea que cuáles son los padecimientos de
quien litiga. Cuando la Constitución Nacional -que es muy sabia-
dice "ejercicio de la profesión" quiso decir litigar.
La deformación de asimilar el trabajo en la justicia como ejercicio
de la profesión, es una interpretación caprichosa que
hace que sean mejores jueces los que la vivieron del otro lado antes
de estar en la función- agregué convencido.