En el Colegio de Abogados de Comodoro Rivadavia  
 

Codo a codo abogados y funcionarios

 
 
Por Fernando Kazakevich*

Asumimos el Directorio del Colegio Público de Abogados de Comodoro Rivadavia, hace unos pocos meses, con el compromiso de realizar cursos de capacitación "priorizando aquellos que aporten experiencias valiosas para el mejoramiento de la Justicia y la profesión".
Pensando en ello, organizamos un ciclo de charlas y talleres, con jueces que podían "predicar con el ejemplo", pues habían demostrado, en sus propios juzgados, celeridad, creatividad y capacidad de gestión, con los recursos que tenían, sin reclamar cambios de códigos ni mayor presupuesto.
Pensamos que era muy útil que los abogados matriculados en nuestro Colegio escucharan estas experiencias, pero aspiramos a convocar a magistrados y funcionarios, que las pudieran tener en cuenta.
En ese rumbo, entablamos una serie de convenios "informales" con la Escuela de Capacitación Judicial del Chubut y con la Escuela Judicial de la Nación, haciéndolos partícipes del proyecto, de modo que no fuera algo traído "por los abogados", sino compartido con ellos.
Primero vino, en octubre, el Dr. Leopoldo Peralta Mariscal, quien hizo un taller, mostrando cómo se podían generar, automáticamente, por el juzgado, mandamientos, oficios, testimonios, cédulas, etc., en base a su experiencia, cuando estuvo a cargo de un juzgado en Junín, Provincia de Buenos Aires; y también nos expuso sus experiencias con la "audiencia preliminar", pese a que el Código Procesal que debía aplicar, no tenía previsto tal instituto.
Se realizó la actividad en la sede de nuestro Colegio, y hubo concurrencia y mucha motivación; de hecho un Juez que concurrió tomó la idea como valiosa, para implementarla en su Juzgado, y sabemos que está trabajando en ello.
Con Pelayo Ariel Labrada comenzamos hace meses. Aceptó nuestra invitación, y fue un placer intercambiar mails con él, en temas que excedieron la simple organización del evento.
Le pareció interesante realizar una actividad referida a la gestión judicial, participando conjuntamente, jueces y abogados, ya que generalmente están dirigidas sólo a jueces.
El mismo se contactó con varios jueces de Comodoro Rivadavia, invitándolos a participar en un encuentro previo que se realizaría días antes en Cipolletti, provincia de Río Negro, y una jueza laboral aceptó la invitación, volviendo muy motivada del encuentro.
Finalmente, vino Ariel -me tomo el atrevimiento de llamarlo así-, a Comodoro, y realizó las actividades el 14 y 15 de noviembre. Ya los días previos se percibía una gran entusiasmo, muchos lo conocían de un curso de posgrado en la Universidad local, y tuvimos mucho apoyo en la difusión del evento, por parte de los propios magistrados de la Escuela de Capacitación Judicial.
El primer día interesó al público con una charla sobre "Terminología Forense", y el segundo, fue un taller titulado "Cinco casos de colaboración entre jueces y abogados para la celeridad procesal". Ahí fue que se produjo realmente el encuentro entre jueces (también funcionarios, ministerios, e incluso, prosecretarios), y abogados. Ya la cercanía se había logrado, con la calidez que le imprimió Ariel a los encuentros, ya que en lugar de presentaciones formales, como se acostumbra, se iniciaban con un café informal, generando el clima.
Luego de desarrollar los cinco casos de colaboración, fruto de su experiencia, Ariel distribuyó en cinco grupos, formados por jueces y abogados cada uno, una consigna, que era proponer una medida práctica, como acuerdo entre abogados e integrantes del Poder Judicial, para mejorar la Justicia. Fue sorprendente el entusiasmo que se originó, el trabajo codo a codo entre abogados e integrantes del Poder Judicial, y al rato, un expositor de cada grupo explicó el trabajo de su comisión y, sorpresa, no habían cinco propuestas, sino una veintena de ellas... y todas atendibles, creativas.
El modo sencillo, llano, franco, y especialmente cálido, de Ariel, generó una corriente simpatía y, porque no decirlo, de afecto...
Ariel regresó a Rosario, pero estamos seguros que semillas quedaron, en la gente más joven que algún día ocupará la magistratura, pero también en quienes actualmente la ejercen, y, por su propia sugerencia, volveremos a reunirnos para continuar con las propuestas.
Soy de la opinión que partiendo de las cosas sencillas, prácticas, se llega a los resultados "grandes", en el caso, una justicia eficiente, y no con sublimes teorizaciones o eventos grandiosos.
A veces "lo grandioso", tiene pies de barro...
* Presidente del Colegio de Abogados de Comodoro Rivadavia.

 
  Esta nota fue publicada en Fojas Cero Nº 167 de Diciembre de 2006
 
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