Cuando el pasado 9 de
septiembre la Dra. Cecilia Federico -titular del Juzgado Civil N°
94- recibió de manos de la Comisión de Discapacidad
del Colegio Público un reconocimiento por el trato que en su
juzgado recibían los abogados discapacitados, no pudo agradecer
porque el llanto la embargó.
Su gran curiosidad, luego
de pasado el momento emotivo, era ¿por qué me agradecen
por ser humana? Es que costaba entender que lo mismo no ocurriera
en los cientos de juzgados que transitan los colegas con alguna minusvalía
física.
La justificación
que se escuchó de boca de los discapacitados fue que en ese
juzgado ellos podían llamar por teléfono para saber
si el expediente estaba visible. Explicaban que no todos tienen acceso
a Internet desde su casa y saber si ir o no a Retiro es muy importante.
Una colega que se moviliza en silla de ruedas manifestó que
a ella le brindaban un escritorio para poder revisar los expedientes,
y un disminuido visual explicó que a él le leían
los despachos.
¡Esa es la diferencia!