El viernes 1°
de octubre al filo del término de la jornada tribunalicia,
en la mesa de entradas del Juzgado Civil N° 108 -en el tercer
piso de Talcahuano 490- cayó muerto un abogado de apellido
Soriano. Las primeras noticias periodísticas señalaban
que el abogado había caído muerto en plena discusión
con el juez, pero esta circunstancia fue desmentida.
El Dr. Felipe Balerdi,
titular del juzgado, nos contó que él se había
retirado aproximadamente a la una, para firmar el despacho del juzgado
civil N° 5, que transitoriamente estaba subrogando, en el segundo
piso del mismo edificio.
Luego de ello, siendo
ya casi la hora de cierre cruzó al banco y se fue a su casa
a almorzar, con la intención de regresar a las 14,30 hs, como
lo hace casi todos los días.
Ya en su casa recibió
un llamado de su Secretaria privada que le informaba que había
una persona descompuesta en la mesa de entradas. Regresó inmediatamente
y al llegar la puerta del juzgado estaba cerrada y ya se encontraba
en el lugar personal del SAME y de la Policía Federal. El abogado
había muerto, por lo que el fiscal ordenó que el cuerpo
no se tocara hasta que él se hiciera presente. Luego de practicadas
las diligencias del caso, a las 17 hs., el cuerpo fue llevado a la
morgue judicial.
En el transcurso de la
tarde se hicieron presentes en el juzgado primero la esposa, luego
una hija y por último un hijo -también abogado- a quien
el Dr. Balerdi consoló.
Las noticias periodísticas
que daban cuenta de una discusión con el juez fueron desmentidas
categóricamente y la prueba más concluyente quedó
en el libro de asistencia donde el causante alcanzó a dejar
la mitad de la nota.
Por comentarios de personal
de mesa de entradas se supo que el abogado había pedido los
dos expedientes que tramitaba en ese juzgado y que al recibir la respuesta
de que no estaban en letra se ofuscó, y habría discutido
con una colega en la mesa.
Después se verificó
que uno de los expedientes estaba en Cámara y el otro en el
Representante del Fisco para determinar la tasa de justicia que se
debía oblar.
Luego se retiró
y casi sobre la hora de cierre volvió a entrar y pidió
el libro de notas. Ese fue el momento en que un ataque cardiaco lo
sorprendió. Alcanzó a poner "En Buenos Aires a
los un día de octubre de 2004 solicité los autos..."