La primavera ya
comienza a despuntar, después de un agosto pasado por agua,
y el humor de la gente se nota mejor. En esas cavilaciones andaba
cuando entré en Ulpiano en pos del restaurador cafecito de
media mañana. Le hice señas a Beto mientras me mandaba
al Salón VIP. Allí encontré a las chicas muy
jocosas.
-¡Hola¡- dije mientras apartaba una silla para abrirme
camino.
-¡Qué tal Juancho!- saludó Patricia.
-¡Hola!- dijo Juanita levantando la vista del diario.
-¿En qué andan?- dije a manera de prólogo.
-Le estaba comentado a Patri que ayer me llegó un e-mail del
webmaster de la página de la Cámara Civil informándome
que en un expediente que tengo registrado había habido una
novedad- relató Juanita.
-¿Y cómo sabían que era tu expediente?- pregunté
asombrado.
-¿Viste que desde hace poco más de un mes la página
te permite suscribirte y formar tu propia lista de recorrida de expedientes?-
preguntó.
-No, yo siempre hago la consulta directa en cada expediente- señalé.
-Pero así perdés mucho tiempo- dijo Patricia.
-Igual, cuando consultás cada expediente tenés que tipear
una clave que hace que tengas que revisar uno por uno. Yo desde que
me sacaron el Expeview me encuentro perdido. Antes me conectaba, marcaba
los expedientes que necesitaba y mientras bajaba mails y contestaba,
el programa hacía todo solito y me bajaba a cada carpeta los
proveídos nuevos- dije con añoranza.
-Si, era fantástico. ¿Por qué lo habrán
desactivado?- preguntó Patricia.
-¡Cómo! ¿No te enteraste?- exclamó Juanita.
-¿De qué me tenía que enterar?- preguntó
Patricia en la luna.
-Que desde marzo la Dirección de Tecnología del Consejo
de la Magistratura puso obstáculos técnicos para que
todos los programas de revisión automática del sistema
no pudieran entrar. Algunos de esos programas que se vendían
siguieron intentando subterfugios para saltear esos obstáculos,
por eso lo de la clave para cada expediente. Lo que pasa es que había
programas de esos "barriendo" la información cada
15 minutos y saturaban el sistema. En general, dicen en informática
que son los robot que habían puesto las empresas de informes
comerciales las que producían esa hecatombe y por eso tuvieron
que recurrir a esas trabas y en la volteada caímos nosotros
que usábamos Expeview, que era gratuito- aclaró.
-Y entonces, ahora, ¿cómo es eso del e-mail?- pregunté
curioso.
-Mirá, vos te registrás en la página, ponés
tu e-mail y una clave que sólo vos conocés. Hacés
un listado con los expedientes que habitualmente consultás
y entonces cada vez que tengas que entrar bastará que pongas
esos datos y te aparecerá el listado de todos tus expedientes.
Cuando clickeas en uno para ver el estado, ahí te aparece la
clave que tenés que tipear para acceder a la información-
me explicó detalladamente Juanita.
-¿La clave que impide que funcione expeview?
-Claro. Lo que pasa que dicen en informática que no es expeview
el que les molesta porque en definitiva son usuarios individuales
que ingresan como mucho una vez al día, sino unos poderosos
servidores que le chupan la información bloqueando el sistema,
y que eso no es justo, porque ellos dan el servicio gratuitamente
y los demás lucran con esa información.
-¿Pero vos hablaste de que te había llegado un e-mail?-
pregunté.
-Ah, sí. Eso parece que es una novedad que están incorporando
por estos días. Me explicaron que el sistema detecta -cuando
se registra una novedad en un expediente- quiénes son los que
lo tienen registrado en su lista y despacha automáticamente
un e-mail informando que en ese expediente ese día se produjo
una novedad. No te dice de qué se trata, pero cuando se generalice
vos no tendrás necesidad de entrar en la consulta del expediente
hasta que el sistema te indique que hubo una novedad- explicó.
-¡Ah, pero eso es bárbaro!- dije asombrado.
-Creo que si funciona bien va a resultar muy cómodo- agregó
Juanita.
-Es parecido al del fuero laboral- dijo Patricia.
-No, no es lo mismo. Porque la consulta en laboral sólo la
podés hacer por e-mail y no todos los juzgados cargan la información
en el sistema, por eso hay algunos juzgados que funcionan al pelo
y otros que no te dan ni la hora- le expliqué.
-De todos modos en el fuero civil por ahora no todo el mundo se registra,
me comentaron que debe haber unos dos o tres mil usuarios registrados-
informó Juanita.
-Bueno chicas la charla está muy linda pero hay que volver
al yugo- dije mientras apuraba mi café y recogía mis
petates para seguir rumbo al próximo expediente.