Un paro sorpresivo
de subtes en medio de un día laboral y con la temperatura más
cálida de los últimos 123 años para esta época
es más de lo que un humano puede soportar. Decidí suspender
el regreso temprano a casa, dejar que el malón abandonara el
centro -como pudiera- y me refugié en Ulpiano a la hora del
"happy hour" dispuesto a tomarme una cerveza bien helada
y leer el diario.
Entré y
ahí no más en la barra me encontré con Ignacio,
colega que hacía tiempo que no veía.
-¿En qué andás, che, tanto tiempo?- dije a manera
de saludo.
-¿Qué tal Juancho? Vos siempre igual de pintón-
me dijo mientras prendía un cigarrillo y me ofrecía.
-No, gracias, hace tres años que dejé el vicio- le respondí
con esa petulancia que da haber podido.
-Todas las tardes cuando salgo de tribunales vengo a hacer un poco
de relax, y tomar un trago, antes de emprender la vuelta. ¿Viste
que tranqui está el boliche a esta hora?- dijo a modo de reflexión.
-¿Cómo "cuando salís de tribunales a la
tarde"? ¿Qué hacés?- pregunté curioso.
-Desde hace casi un año estoy como asesor en el Consejo de
la Magistratura- respondió
-Ah, esa no la sabía. ¿Y que tal el laburo che?- pregunté.
-Mirá, hay que trabajar estudiando expedientes, dictaminando,
buscando antecedentes, para que el consejero al votar, ya sea en las
comisiones o en el plenario, tenga toda la información necesaria.
Es un trabajo entre bambalinas, pero bien, me gusta- relató
muy sobrio.
-Che, ¿y tenés algún chimento para contar?- lo
animé para que cuente.
-Mirá, las cosas más sabrosas se dan en la comisión
de acusación, porque vos sabés que ahí se enfrentan
todos los lobbys. La semana pasada, por ejemplo zafó raspando
de la acusación el juez comercial Favier Dubois, que
tenía un pedido de juicio político. A la hora de votar
tuvo nueve a favor del enjuiciamiento y siete en contra, con lo que
no tuvo los dos tercios necesarios para acusarlo- contó.
-¿Ese no es el que estaba también en una terna para
ascender a la Cámara en un concurso?- pregunté recordando
la paradoja que había leído en Clarín.
-Si, pero ahora, después de esta votación se le hizo
agua la posibilidad de conseguir la mayoría. Te imaginás
que si nueve consejeros votaron por la acusación, ahora no
lo van a votar por el ascenso- sintetizó con una lógica
impecable.
-¿Y algún otro caso?- pregunté de puro chusma.
-Mirá, también el plenario desestimó el pedido
de enjuiciamiento de la Dra. Ana Piaggi, juez de la
Cámara Comercial- comentó.
-¿Quién le había pedido el juicio político?-
pregunté.
-Un tipo en representación de una ignota fundación de
consumidores, alegando que por ser la mujer de Vanossi y este ser
diputado por el partido de Mauricio Macri, debió excusarse
de intervenir en el concurso preventivo del Correo Argentino S.A.,
cuyo dueño es Franco Macri, el padre de Mauricio- sintetizó
enredándose en las palabras.
-¿Por portación de apellido?- pregunté con asombro,
imitando a la primera ciudadana.
-Y, más o menos. En realidad lo que alegaba el denunciante
es que, además de ser la mujer de Vanossi, lideró un
acuerdo en el cual no se aplicó la norma que regulaba la cuestión
y tampoco los precedentes de la Sala, con el objeto de beneficiar
a la empresa- aclaró.
-Pero entonces le tendría que haber pedido el juicio político
a todos los miembros de la sala- respondí sin salir de mi asombro.
-Si, en los corrillos se murmuraba que este pedido de juicio político
era una vendetta por una denuncia que la Piaggi había hecho.
El plenario sostuvo que no existe dentro de las causales del art.
17 del Código de procedimientos una que diga que la pertenencia
a un proyecto político del cónyuge de la juez con el
hijo de una de las partes la obliga a excusarse, pero que no obstante
ello, cuando la cuestión tuvo repercusión periodística
la magistrada se apartó de intervenir en esa causa, en virtud
de lo dispuesto por el art. 30.- explicó Ignacio.
-¿Y qué es eso de liderar un acuerdo contrario a derecho?-
pregunté.
-Mirá, la Resolución del Consejo dice claramente que
"es dable resaltar como curiosa -y demostrativa de cómo
se ha pretendido acomodar la realidad a la versión del denunciante-
la suposición de que la Dra. Piaggi "lideró"
la resolución porque su firma figuraba en primer lugar, cuando
en ella ni siquiera había votos concurrentes" y termina
el párrafo diciendo lo que vos dijiste antes: "Analizar
este aspecto constituiría una inmerecida descalificación
hacia los otros miembros de la Sala"- terminó de explicar.
-Es que parece que se puso de moda que cuando lo que decide el juez
no te gusta usás como recurso el pedido de juicio político-
comenté.
-Y en este caso particular, en el que la legitimación del denunciante
era un tanto difusa, tenía tufillo a otra cosa, como decían
en los corrillos. Fijate que ni bien desestimaron este pedido parece
que ya presentaron otro, según me enteré hoy- dijo bajando
la voz a modo de secreto.
Refrescado por la cerveza que compartimos mientras charlábamos
y el aire acondicionado ambiente, me despedí de Ignacio, pensando
que puedo repetir con más frecuencia esta vueltita por Ulpiano
al atardecer.