El Consejo de la Magistratura a puertas cerradas  
 

Insisten en negar la publicidad en las causas de disciplina

 
 

(INFOCIVICA, 24 de marzo de 2004).- En la investigación de una denuncia contra un juez por discriminación y abuso, el Consejo de la Magistratura negó la presencia de público en la sesión de la Comisión de Disciplina. Poder Ciudadano pide que se modifique el reglamento para garantizar la transparencia de las reuniones.

La semana pasada, en una sesión en la que se discutía el caso de una empleada judicial que denunció a su superior por discriminación y abuso laboral, se permitió la presencia de ciudadanos y representantes de organizaciones de la sociedad civil. Pero ayer, cuando se iba a tomar declaraciones por la misma cuestión, los consejeros informaron que la reunión sería secreta, dejando afuera al público que había concurrido, entre los que se encontraban miembros de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), del Consejo Nacional de la Mujer y de Poder Ciudadano.

La actual norma que rige el juzgamiento de las faltas disciplinarias estipula que las actuaciones sean confidenciales y las deliberaciones de la Comisión de Disciplina sean reservadas a los consejeros y sus asesores.

"Es fundamental que el Reglamento de Disciplina se modifique nuevamente y, tanto el expediente como las sesiones, vuelvan a ser públicas como lo preveía el texto original. Esta medida favorece el derecho de los ciudadanos a tener buenos magistrados y el derecho de los magistrados a tener un proceso justo", estimó María Julia Pérez Tort, coordinadora del Area de Acción por la Justicia de Poder Ciudadano.

El caso que movilizó a la ciudadanía a concurrir a la sesión de la Comisión de Disciplina es el de Flora Sofía Acselrad, de 29 años, actualmente oficial mayor del Tribunal Oral en lo Criminal nº 4. Acselrad había acusado por malos tratos el año pasado a su superior del Tribunal nº7, el juez Juan Carlos Ursi.

En su denuncia ante el presidente de la Cámara de Casación Penal, Gustavo Mitchell, la empleada judicial contó que "desde el principio se instaló una modalidad de encuentros a puertas cerradas en el despacho de aquel magistrado quien, bajo la excusa de discutir algún proyecto de sentencia, me sometía a incómodos monólogos (...) e intentaba crear un clima de confidencialidad inquiriendo sobre cuestiones de mi vida privada".

En una oportunidad, según Acserald, el juez dijo en un tono audible para todos: "Flora, por qué no te pintás un poco, parecés una rusita que salió de un campo de concentración".

De acuerdo a la presentación de la denunciante, en encuentros posteriores, el juez le dijo, aclarando que parafraseaba a José Saramago, que "los judíos son los rentistas del holocausto" y frases tales como "sos una hueca", "una tarada" y que "estás al borde de la idiocia" (sic).

Ante esta situación, Acserald, luego de prestar funciones en la justicia criminal por 10 años, solicitó que se le asigne un nuevo lugar de trabajo para poder seguir cumpliendo su tarea. Así fue como la Cámara la trasladó al Tribunal nº4, temporariamente, hasta la resolución de su caso, ahora en manos del Consejo de la Magistratura.


Una Comisión a puertas cerradas

Este órgano, a través de su Comisión de Disciplina, está evaluando desde el año pasado si aplica o no una sanción al juez acusado. Acselrad, preocupada por rumores que indicaban que se archivaría el expediente, buscó apoyo público para la sesión del martes 16 de marzo. Ese día se hicieron presentes representantes de la Unión de Empleados Judiciales, de la DAIA, amigos y familiares, que sumaban medio centenar de personas, quienes por única vez, fueron autorizados a presenciar la reunión de los consejeros integrantes de la Comisión de Disciplina.

"Estoy segura de que si no había nadie, la causa se archivaba. La presencia de la gente incluso infundió coraje en el consejero Abel Cornejo, quien solicitó unas medidas de prueba que no habían sido producidas hasta ahora", le dijo a Infocívica Flora Acselrad.

Sin embargo, en la reunión de ayer, los consejeros decidieron hacer secreta la declaración de una testigo, María Pace, quien fue llevada al despacho del consejero senador Miguel Pichetto por su secretario, Horacio Desimone, para tomarle testimonio.

"Aunque sea habitual que las declaraciones las tomen en el despacho privado de un consejero, puede llegar a ser intimidatorio declarar contra un magistrado en ese ámbito. Esto tampoco debería permitirse, todas las declaraciones deberían hacerse frente a la Comisión", opinó Pérez Tort.

También un juez estaba citado para declarar pero se negó cuando le informaron que debía hacerlo ante el secretario de Pichetto, a cargo de la instrucción de la causa. Ahora deberá ser el propio consejero el que le tome declaración el próximo lunes.

"El derecho de defensa del imputado no se pierde porque los ciudadanos escuchen los fundamentos y las decisiones de cada consejero. El acusado goza de la presunción de inocencia, al igual que en un juicio oral", explicó la denunciante, quien resaltó además que "hay que confiar en el sentido de responsabilidad de la ciudadanía que presencia las sesiones para evaluar por sí lo que está ocurriendo. En definitiva, quienes deciden son los consejeros".

 
  Esta nota fue publicada en Fojas Cero Nº 137 de Abril de 2004
 
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